No es que lo estés haciendo mal… es que nadie nos enseñó a sostener esto.
Cuando una rabieta aparece una y otra vez, es normal sentirse cansado.
Frustrado.
Sin recursos.
Con la sensación de que nada funciona.
Y en medio de eso, muchos padres recurren a lo que conocen:
Lo que vivieron
Lo que les dijeron
Lo que parece “funcionar rápido”
No porque quieran hacerlo mal.
Porque están intentando resolver algo difícil.
No se trata de culparte.
Antes de ver qué no ayuda, es importante algo:
Esto no va de hacerlo perfecto.
Va de empezar a mirar con más claridad.
Porque muchas respuestas que usamos…
No nacen de la intención de dañar.
Nacen del cansancio, de la urgencia o de lo aprendido.
Algunas respuestas que suelen aparecer
No son “malas”.
Pero en el contexto de una rabieta, suelen aumentar la intensidad:
1. Gritar para que se calme.
El volumen sube… y el cuerpo del niño también.
No regula, activa más.
2. Amenazar o castigar en el momento
Puede detener la conducta por fuera.
Pero no ayuda a procesar lo que siente por dentro.
3. Intentar razonar en pleno desborde
El niño no está disponible para entender.
Eso llega después, no durante.
4. Minimizar la emoción
“No es para tanto”
“Ya pasa”.
Para el niño, sí es intenso.
Y no sentirse comprendido aumenta la reacción.
5. Comparar o avergonzar
“Mira cómo los demás sí pueden”.
No regula.
Desconecta.
Lo que hay detrás de estas respuestas
Si miras con honestidad, muchas veces no es falta de amor.
Es otra cosa:
- Agotamiento
- Falta de herramientas
- Historia personal
- Necesidad de que la situación termine rápido.
Y eso también merece ser visto.
Ajustar no es cambiar todo.
No necesitas dejar de hacer todo esto de un día para otro.
Puedes empezar por algo más realista:
Darte cuenta mientras pasa.
Ese momento en que dices:
“Esto no está ayudando… pero no sé hacerlo distinto todavía”.
Ahí ya hay conciencia.
Y eso es un inicio.
Alternativas más sostenibles
No son fórmulas.
Son pequeños movimientos:
- Bajar el tono en lugar de subirlo.
- Validar antes de corregir.
- Esperar antes de explicar.
- Sostener el límite sin reacción.
No siempre sale.
Pero cuando aparece… cambia la experiencia.
También hay espacio para reparar.
Habrá momentos en los que grites.
En los que reacciones.
En los que no puedas sostener.
Y eso no te define.
Lo importante es lo que viene después:
- Reconocerlo
- Nombrarlo
- Reconectar
Eso también enseña.
Pequeños pasos posibles
No necesitas hacerlo perfecto.
Puedes empezar con algo simple:
- Notar qué haces cuando te desbordas.
- Elegir un pequeño cambio.
- Darte permiso de practicar
- Hablarte con menos dureza.
🌿 Checklist: respuestas en rabietas
Hemos preparado un recurso que incluye:
- Respuestas comunes y su impacto
- alternativas más conscientes
- Recordatorios para momentos difíciles
📥 Descarga el checklist de acompañamiento.
Para mirar con más claridad, sin juicio.
Para cerrar
No se trata de evitar todos los errores.
Se trata de empezar a verlos.
Porque en esa mirada aparece algo nuevo:
La posibilidad de acompañar distinto.
Y tal vez no necesitas hacerlo perfecto.
Tal vez necesitas algo más humano:
Darte permiso de aprender… mientras crías. 🌿
Y. Vargas. 💬💖

No hay comentarios:
Publicar un comentario